Después de un tiempo de desaliento, seguido por otro de efervescencia ciber-esquizofrénica, me decido a retomar el blog, con un lavado de cara -a medio terminar, pendiente de la recuperación de mi pc de sobremesa- y de centrarlo en aspectos generales, dejando los personales para otros lugares.
Ya que parece ser que nos vamos a quedar sin refundar el capitalismo, con la falta que hace, me sumo a la moda del cambio -¿Obamamanía?- con un cambio de cabecera en el blog.
No me he podido resistir a la tentación del latinajo, esta vez a cargo de Plauto, popularizado después por el autor del Leviatán, Hobbes.
Resurge pues el blog sin grandes pretensiones, más allá de servir de juego intelectual que me ayude a afianzar y pulir mis pensamientos, en un momento en el que el mundo puede cambiar y en el que en mi mesita los ensayos desplazan a las novelas, buscando explicación para lo que los medios de comunicación no consiguen explicar.